compartir la cosecha

marujas, exquisitas & feministas* en verano

Compartir la cosecha: magias, medicinas & mermeladas con bayas

Julio/Agosto de cada año: 2 sesiones en directo, conservas de frutos & bayas + picnic virtual

LA ALKIMILA interrumpe el descanso del verano para compartir contigo dos encuentros dedicados a los frutos y bayas veraniegas.

Para el primer encuentro llevamos la cosecha (o la compra) a la cocina, hablamos de la práctica ancestral de conservar la abundancia vegetal del verano y preparamos una mermelada baja en azúcar) juntas. En la segunda sesión disfrutamos de un picnic virtual con cuentos de bayas e información de la herbolaria científica-popular, pciando bayas y pintando con ellas. Durante el taller nos acompañan fresas, frambuesas, moras, mirtilos, arándanos…y un dossier de lecturas místicas, recetas, y escritos críticos sobre el trabajo en el cultivo de frutos y bayas.

Paga lo que puedas: desde 20 €

magias, medicinas & mermeladas con bayas

«En cierto modo, fui criada por las fresas, campos de ellas. …fueron las fresas silvestres, debajo de las hojas cubiertas de rocío en una mañana casi de verano, quienes me dieron mi sentido del mundo, mi lugar en él. … Se podía oler las fresas maduras antes de verlas, la fragancia se mezclaba con el olor del sol en el suelo húmedo. … El olor de junio… Incluso ahora, más de 50 lunas de fresa después, encontrar un parche de fresas silvestres me conmueve: una sensación de sorpresa, un sentimiento de indignidad y gratitud por la generosidad y amabilidad que llega con un regalo inesperado todo envuelto en rojo y verde. … Después de 50 años todavía me pregunto cómo responder a la generosidad de las fresas. A veces, se siente como una pregunta estúpida con una respuesta muy simple: cómelas.«

– Robin Wall Kimmerer, Braiding Sweetgrass

La Fresa será uno de los frutos que nos acompañará en la edición veraniega del taller MARUJAS, EXQUISITAS & FEMINISTAS*. Además de la Frambuesa, la Mora, el Mirtilo… Para mí, son esas últimas bayas (también llamadas arándanos azules; Vaccinium myrtillus), la conexión con mi infancia, con la sorpresa de encontrar esos «regalos simplemente esparcidos a tus pies», y con la alegría de cosechar y comer detrás de casa.

¿Y tú?

¿Hay una baya, o un fruto, que te lleva acompañando tiempo ya,

que te sorprende, de la que gozas, de la que quieres saber más?

En botánica, una baya es el tipo más común de fruto carnoso simple, en el cual la pared entera del ovario madura, generalmente, en un pericarpio carnoso y comestible. Ejemplos de bayas son la uva y el tomate, pero muchas otras frutas comunes se consideran botánicamente como bayas, p.e. la berenjena o el pimiento y las especies de plantas con un ovario ínfero: grosella espinosa, arándano… La fresa, p.e., se considera «fruta del bosque» no baya, PERO: nuestro encuentro en línea no trata de ser botánicamente correctas, sino de compartir, aprender, comer & pintar con esas compañeras carnosas de colores radiantes que crecen silvestres en los bosques y parques de la ciudad y se cultivan de muchas maneras.

En LA ALKIMILA tratamos de que nuestra com_pasión por las plantas, los remedios y relaciones con ellas, no nos haga caer en la romantización descontextualizada y ahistórica de «lo natural». También la propuesta del picnic virtual mira más allá de gozar con la belleza y abundancia veraniega. La recolección silvestre, la conservación de la cosecha y el acercamiento a las magias, medicinas & mermeladas con bayas puede pasar por el profundo duelo que conlleva la recuperación de saberes y prácticas ancestrales; no simplemente olvidadas sino violentamente reprimidas.

Cruzando los bosques del norte de Alemania al preparar los talleres del verano, me acompañan la alegría y una de las preguntas centrales de la herbolaria queerfeminista*: “¿De dónde vienen mis (prácticas con) plantas, y por qué importa?” Hablando de las bayas, la cosecha comercial silvestre y de cultivo, se realiza en los más distintos paises bajo condiciones laborales que poco tienen que ver con una idea romántica o conexiones brujescas.

Si la herbolaria es política, la foto abajo a la izquierda es más que la representación divertida de una pausa merecida. Recoger bayas lejos de las avenidas grandes y fábricas es un tema de “la naturaleza accesible”: la accesiblidad en los montes, bosques, terrenos fuera de la ciudad. Además, recoger bayas (en cantidad), aunque te entretenga, es trabajo; trabajo no viable para toda persona en todo momento. O, quizás, leer de la propuesta en mis últimas entradas te haya puesto la piel de gallina, porque las bayas justamente te hacen pensar en los largos veranos y otoños currando en la vendimia, y no en celebrar fresas, moras y mirtilos como regalos de la tierra.

Nuestra conexión con las bayas (y cómo nos conectan a través del espacio y el tiempo) será uno de los temas de este taller. También hacemos de la viviencia de conservar la cosecha un asunto a hablar y practicar. Yo no he tenido madres y abuelas que compartieran ese tipo de conocimientos y prácticas conmigo. Sin embargo, la conservación de las bayas me conecta: con ancestras humanas y con muchos otros seres vivos. También me conecta conmigo misma en cuanto a mi corporalidad/cotidianidad crónica: planificar y prepararme para el invierno en verano se traduce en la necesidad de utilizar la energía de los «días buenos» para preparar los dias sin luz ni fuerza ninguna; incluida la conservación de comida y preparación de medicinas.

¿Y tú?

¿De qué manera te sientes conectada con las bayas y con la conservación de las abundancias veraniegas?

¿Te apuntas a marujear?

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